Ocaña Harp Luthery
Ocaña harp luthery, por un oficio sostenible.
Amigo mío, deja que te dejemos darte penita. Sé por un instante ese niño de boca libre que grita al aire la estupidez del rey desnudo de Andersen. No te toca ser humilde. Tú , que te vengas de nuestra insensibilidad depredadora haciendo brotar tus semillas entre las grietas de nuestros asfaltos, nos castigas perdonándonos. Ahora vamos de héroes porque cubrimos nuestros tejados con placas solares. Te pido perdón, casi me uno a esta secta consumista pero me salvó esa medida justa de situación de necesidad que hace libre a los hombres. Querido amigo, has dejado hacernos creer que nos perteneces convencido de que actuaríamos con justicia, pero pensamos mucho y razonamos poco.
Tú reinabas en los oficios, pero cuando el concepto de negocio empuñó el timón de la vida cotidiana nos venció la envidia de verte reposando sobre el manto húmedo de tu suelo . Creces demasiado lento para nuestro ritmo de vida y te sobra resistencia a la maquinaria de las empresas, de ahí que decidiéramos inventar ese sucedáneo llamado plywood. Este sustituto robótico tuyo surge del cuerpo de árboles condenados a no madurar jamás y, por consiguiente, negados del ejercicio natural de germinar bosques y limpiar el aire. Amigo mío, quizás es casualidad, pero desde que los adolescentes no pueden grabar señas de amor en tu corteza queman papeleras en las ciudades.
Sí, es cierto, reaccionamos cuando estamos con los pies al borde del abismo, pero no nos hace mas buenos el querer salvar situaciones por interés personal. ¿Nos ganamos el cielo por defender corridas que justifican la no extinción del toro bravo?.
Ahora hablamos de energía eólica, solar, reciclaje, productos biodegradables… no concebimos un planeta sin nosotros porque lo consideramos nuestro , y si nos preocupa el oso polar es porque vemos en su extinción nuestro propio fin. Querido amigo, todavía quedan muchos hombres justos, pero dudo que a estas alturas puedan hacer gran cosa para ayudarte. Otra vez te curarás en solitario. A saber cuántos cambios climáticos y extinciones han habido y quedan por haber en la tierra, pero es cierto que de todas las catástrofes renacerás de entre las cenizas, como siempre ha sido. Bajo la sombra de tus ramas he conocido la libertad sentado y viendo pasar el tiempo, cual Tom Sawyer tumbado con un sedal atado al dedo gordo del pie. No puedo huir de este sentimiento de culpa que me quema dentro, pero si puedo agradecer tu entrega aprovechando hasta la última viruta de tus maderas, abogando por un oficio sostenible y responsable . Árbol, la alopecia que desarrollará el planeta con tu ausencia afectará a todo ser viviente, lo sabes bien, pero como no has nacido rencoroso hasta el último día de tu existencia estarás para servirnos.
Se te echará de menos.
Germán Ocaña

